Por eso, hablar de flores de primavera, verano u otoño no es únicamente una cuestión estética: detrás existe un ciclo biológico.
¿Qué flores encontramos en cada estación?
Aunque los cultivos profesionales permiten disponer actualmente de muchas variedades durante buena parte del año, algunas flores siguen especialmente vinculadas a determinadas estaciones.
En primavera destacan tulipanes, narcisos y jacintos. Durante el verano, encontramos flores características como girasoles, dalias, zinnias y cosmos.
Con la llegada del otoño, los crisantemos adquieren protagonismo y las dalias pueden continuar floreciendo. También empiezan a aparecer composiciones con tonalidades más cálidas y profundas.
El invierno tiene una menor diversidad de floración exterior en muchos climas, aunque la producción profesional permite mantener una oferta floral muy amplia.
Septiembre, un mes de transición
Septiembre es especialmente interesante porque todavía conserva parte de las flores del final del verano mientras comienza la transición hacia el otoño.
Dalias, hortensias, rosas y diferentes flores de acompañamiento permiten crear ramos de flores de temporada muy variados, siempre dependiendo de su disponibilidad y procedencia.
También empiezan a ganar presencia tonos burdeos, rosas empolvados, blancos, verdes y amarillos cálidos. Sin embargo, no existe una regla: el color de un ramo debe responder principalmente al gusto de quien lo recibe y a la ocasión.
¿Por qué encontramos flores fuera de temporada?
La temporada natural de una flor y su disponibilidad comercial no siempre coinciden.
Los invernaderos, el control de temperatura y luz, la manipulación del fotoperiodo y el comercio internacional permiten disponer de muchas flores durante periodos mucho más amplios.
Por eso actualmente podemos encontrar rosas, hortensias, orquídeas y muchas otras variedades durante buena parte del año.